Adoro…

Bombitas, adoro ver cuando te paras frente a tu hermanita, y haces caras chistosas para que se ría. Eres una hermana mayor muy tierna y cariñosa. Nunca te he visto enojada con Bolitas, a pesar de que hace muy poco tiempo me tenías para ti sola y ahora me tienes que compartir con ella. Tienes un corazón muy grande; cuando la tocas o la abrazas, eres muy cuidadosa, aún sin que yo te lo recuerde.

Bombitas:

Aunque ya seas una hermana mayor, siempre, siempre, serás mi bebé.

22 Alternativas a los Castigos

Una amiga muy querida acaba de compartir conmigo 22 Alternativas a los Castigos, y me gustó tanto esta lista que decidí imprimirla y colgarla en mi cocina.

Yo estoy tratando de aplicar la filosofía de Disciplina Positiva para educar a mis hijas, aunque hasta hace poco no sabía que existe una filosofía con este nombre. Simplemente estaba siguiendo el ejemplo de mi madre, quien me educó de una manera muy apacible y sin recurrir a los castigos, ni a la violencia verbal ni mucho menos física.

Cuando me enteré que existen libros sobre este tema, le llamé a mi mamá por teléfono para decirle que se perdió la oportunidad de hacerse rica. ¡Ella debería haber escrito un libro hace veinte años!

Observando a los niños, ¿Porqué?

“Busca primero entender, y después, que te entiendan.”
Stephen R. Covey

¿Qué tan seguido observas a tus hijos?

No me refiero a verlos mientras juegan para asegurarte de que no están en peligro. Tampoco me refiero al tiempo que los ves mientras juegas con ellos, los atiendes o les enseñas a hacer alguna tarea.

Me refiero a observarlos, realmente observarlos.

Observarlos de una manera consciente e intencional, con el propósito de entenderlos y descubrir algo nuevo sobre ellos.

La observación es una herramienta fundamental cuando se quiere aprender, investigar o entender. Como padres solemos pensar que sabemos todo sobre nuestros hijos, pero unas cuantas sesiones de observación con propósito pueden revelarnos mucho más de lo que imaginamos. Recordemos que los pequeños están en un proceso de cambio constante. Los estudiantes de psicología, pedagogía, desarrollo infantil entre otros, recurren frecuentemente a la observación detallada y sistematizada de los niños. ¿Porqué no intentarlo nosotros, los padres?

Por medio de la observación podemos descubrir:

– ¿Qué actividad está tratando de dominar mi hijo? ¿En otras palabras, en qué está “trabajando” ? Por ejemplo, cualquier persona que observe a un bebé de cuatro meses se dará cuenta que el bebé ocupa mucha de su energía en perfeccionar cómo toma los objetos con sus manos. Lo mismo pasa con niños mayores.

– ¿Qué le atrae? ¿A qué actividades u objetos les presta su atención por más tiempo?

-¿ Qué le aburre? ¿Porqué? Quizá algunos de sus libros y juguetes ya estén muy por debajo de su nivel de desarrollo y sea hora de mandarlos al desván.

– ¿Qué actividades le frustran? ¿Porqué? Imagina que tu hija de un año y medio siempre acaba molesta cuando colorea con crayones. No tienes idea porqué, hasta que un día la observas mientras colorea y te das cuenta que se enfada cuando su crayón blanco no deja marca sobre el papel blanco!

– ¿De qué habla mientras juega? ¿Qué “dicen” sus muñecos? ésto es una ventana hacia su mundo interno, sus relaciones con familia y amigos, así como sus preocupaciones e intereses.

Y mucho más!

Con esta información, puedes presentarle a tu hijo o hija actividades que le atraigan y le permitan practicar las habilidades que esté perfeccionando en determinada etapa de su desarrollo. Quizá descubras el motivo de algún comportamiento problemático, y por ende, la mejor manera de manejarlo. Quizá te des cuenta que tu niño está listo para que le asignes un nuevo rol o responsabilidad.

Como ves, la observación te puede revelar mucho acerca de tu pequeño, y lo mejor de todo, es que no toma mucho tiempo ni esfuerzo.Vale la pena intentarlo,¿no lo crees?

A continuación, recomendaciones sobre cómo y cuándo realizar estas observaciones para que sean lo más efectivas posibles.

Image: Tina Phillips